Llegamos un domingo cualquiera a una de las autopistas más transitadas de la ciudad, sabíamos que ese es el único día en la semana en que la vía se cierra para que pueda ser disfrutada por quienes gustan ejercitarse. Caminando cerca de la entrada de Sabas Nieves del Cerro El Ávila escuchamos el primer “¡Cuidadoooooooooooooooo!”, cuando volteamos venía un grupo como de siete chamos sobres sus gravities o tablas sobre las que rodaban a toda velocidad, parecían pirañas devorando el asfalto y compitiendo por el que llegara más rápido hasta un lugar donde la rapidez ya comenzaba a descender. Los que practican este tipo de deporte en la cota mil son más que creativos, van en las tablas de pie, acostados, sentados, boca arriba, boca abajo, bailando, de todas las formas posibles y pareciera que no temen a golpearse, para ellos el peligro no existe. El mismo grupo que nos había gritado cuando llegamos ya estaba subiendo nuevamente hasta la pendiente para volverse a lanzar, eso es algo que mientras estuvimos allá lo hicieron muchas veces y las caras de cansancio las dejaron en su casa porque lo que tenían era la adrenalina a millón. Hay un movimiento que se hace con las tablas gravity, que son más grandes que las normales, que llaman “Derrapar”, el sonido que genera la fricción de la tabla con la carretera es parte de la armonía dominguera del sitio. La mejor a nuestro juicio fue una chama que hizo como tres derrapes seguidos de la manera más sencilla y casi sin esfuerzo, le íbamos a preguntar su nombre pero iba tan rápido que jamás nos escucharía. Los que no se sienten identificados con las tablas también tienen la opción de ir con su bicicleta. El grupo de gente que montaba sobre dos ruedas era casi igual al que lo hacia sobre las tablas y nos fijamos en que utilizan más que todo el otro canal de la cota, así que supusimos que existía cierta división dependiendo el deporte. Los que se robaron el protagonismo durante la visita fueron los perros, muchas de las personas que solamente van a caminar o a trotar se llevan a sus mascotas con ellos, por lo que puedes ver un desfile de todas las razas caninas más conocidas. No creemos que montarlos en una tabla sea buena idea pero quizás algún día conozcamos al perro patineteroLaguiadecaracas.net
domingo, febrero 06, 2011
La Cota Mil, a toda velocidad
Llegamos un domingo cualquiera a una de las autopistas más transitadas de la ciudad, sabíamos que ese es el único día en la semana en que la vía se cierra para que pueda ser disfrutada por quienes gustan ejercitarse. Caminando cerca de la entrada de Sabas Nieves del Cerro El Ávila escuchamos el primer “¡Cuidadoooooooooooooooo!”, cuando volteamos venía un grupo como de siete chamos sobres sus gravities o tablas sobre las que rodaban a toda velocidad, parecían pirañas devorando el asfalto y compitiendo por el que llegara más rápido hasta un lugar donde la rapidez ya comenzaba a descender. Los que practican este tipo de deporte en la cota mil son más que creativos, van en las tablas de pie, acostados, sentados, boca arriba, boca abajo, bailando, de todas las formas posibles y pareciera que no temen a golpearse, para ellos el peligro no existe. El mismo grupo que nos había gritado cuando llegamos ya estaba subiendo nuevamente hasta la pendiente para volverse a lanzar, eso es algo que mientras estuvimos allá lo hicieron muchas veces y las caras de cansancio las dejaron en su casa porque lo que tenían era la adrenalina a millón. Hay un movimiento que se hace con las tablas gravity, que son más grandes que las normales, que llaman “Derrapar”, el sonido que genera la fricción de la tabla con la carretera es parte de la armonía dominguera del sitio. La mejor a nuestro juicio fue una chama que hizo como tres derrapes seguidos de la manera más sencilla y casi sin esfuerzo, le íbamos a preguntar su nombre pero iba tan rápido que jamás nos escucharía. Los que no se sienten identificados con las tablas también tienen la opción de ir con su bicicleta. El grupo de gente que montaba sobre dos ruedas era casi igual al que lo hacia sobre las tablas y nos fijamos en que utilizan más que todo el otro canal de la cota, así que supusimos que existía cierta división dependiendo el deporte. Los que se robaron el protagonismo durante la visita fueron los perros, muchas de las personas que solamente van a caminar o a trotar se llevan a sus mascotas con ellos, por lo que puedes ver un desfile de todas las razas caninas más conocidas. No creemos que montarlos en una tabla sea buena idea pero quizás algún día conozcamos al perro patinetero
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