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lunes, septiembre 25, 2006

Cerca de Caracas... La casa del Ron Venezolano y más

A solo una hora de Caracas está la Hacienda Santa Teresa, lugar donde desde 1796 se cultiva, entre caminos de chaguaramos, caña de azucar para producir el famoso ron venezolano. Hoy en día allí todos podemos conocer de cerca la historia del ron, catar sus diferentes variedades, pasear por la hacienda en un tren antiguo y disfrutar de la gastronomía y cocteles en su restaurant gourmet.
Pero eso no es todo, además para los deportistas o aficionados hay una excelente ruta de bicicleta montañera a la que se puede entrar de 8 a 10:30 am y se puede recorrer hasta las 4 pm. También hay un driving range para practicar con un instructor los golpes de golf, cancha de paint ball y paseos a caballo. Con suerte pueden ver algún juego de Rugby.
Antes de irse no dejen de pasar por la tienda para llevar a precios solidarios los rones de Santa
Teresa y un poco de café molido producido por los muchachos del proyecto Alcatraz (el proyecto social que ha convertido jovenes con antecedentes criminales a través del trabajo y deporte).
Lugar: Autopista Caracas- Valencia, salir por la Victoria y tomar vía al Consejo.


Posted by Picasa

miércoles, septiembre 06, 2006

Museo Sacro


Museo Sacro
Originally uploaded by pepeven2.

En el mero centro del caos caraqueño existe un oasis. Justo en frente de la Plaza Bolívar de Caracas está el Museo Sacro. En siglos pasados fue un cementerio y un monasterio. Fue rescatado hace unos años y hoy en día es la sede del Museo Sacro de Caracas. Es una casa colonial en la que se exhiben piezas que nos ayudan a reconstruir la historia del catolicismo en la Caracas colonial. En el medio de la casa el típico patio central lleno de luz. Se siente mucha tranquilidad en este lugar. Vale la pena descubrirlo.
Estación de metro de Capitolio, dos cuadras hacia el norte en el lado este de la plaza Bolívar.
La entrada tiene un costo de Bs. 1000

sábado, septiembre 02, 2006

Comiendo cerca de la UCV

(parte I) Las Grandes Ligas. Saliendo de la UCV por la parroquia universitaria, cruzando a la derecha frente al balancín petrolero que esta frente a la bomba Shell y cruzando de inmediato a mano izquierda luego de pasar El Tropezón, justo a unos 30 metros del Farmatodo, se encuentra la tasca y bar restaurante Las Grandes Ligas. Para obligada para el estudiante y profesor ucevista. Los alrededores de la UCV no suelen ser un oasis gastronómico ni mucho menos, las cercanías están plagadas de tascas y bares entre cuyas especialidades no esta la buena cocina, sin embargo algo hay que hacer para mantener el estomago lleno sin lesionar las tripas mientras haya que dar o ir a clases. Las Grandes ligas es de los pocos lugares en los que se puede comer decentemente si se conoce la carta, ya que un tropiezo con su salsa de tomate con petit pois puede ser letal. El lugar es pequeño, está decorado con afiches de grandes ligas, varios de ellos venezolanos, un televesior inmenso para ver béisbol o fútbol, de acuerdo a la ocasión y mesitas de madera a la usanza respectiva de cualquier tasca. El menú ejecutivo cuesta 9.200 bs. Incluye sopa, seco y jugo. Las sopas suelen ser muy buenas, sobre todo la crema de camarones, su textura es muy delicada y el sabor llega a ser intenso, y eso gusta, por otra parte, suelo recomendar el pernil a la plancha con ensalada mixta y papas al vapor. Normalmente las papar al vapor no suelen ser tomadas en cuenta, sin embargo, en ese lugar saben hacer unas muy buena papas al vapor que sin sal y sin mantequilla suelen caer muy bien a cualquier estomago hambriento. El mero a la plancha suele ser bastante bueno. En general las porciones suelen ser generosas, sin embargo en lo que a bebida se refiere es requisito sine qua non pedir un tercio para entender el concepto del lugar. No es un lugar para sibaritas, es un lugar para conversar, acerca del trabajo, de los rollos administrativos, de mujeres, de intrigas y vericuetos burocráticos y administrativos, el local se presta para ello, es un lugar para retratar el diario vivir de una comunidad mal acostumbrada a comer de cierta manera, a resolver los problemas de otra forma cuando no se pueden resolver dentro de la universidad, un lugar para hablar paja con los compañeros. Esas son Las Grandes Ligas. Comiendo cerca de la UCV (parte II) La Estrella China. Como cualquier bar o restaurant de las cercanía de la UCV, su especialidad son los tercios, el tercio de Ice, el de Pilsen, en de Light se sirven bastante bien, en su temperatura ideal, casi siempre recubiertos de una delgada capa de hielo que muestra la honestidad del chino cuando te dijo que la cerveza de verdad estaba fría. Queda a 30 metros del Tropezón caminando siempre derecho paralelo al rio. Es el único restaurante chino que incluye tres tipos de comida dentro del plato ejecutivo, que no excede los 12 mil bolos, suelen ser fanáticos de la fritanga por lo que las limpias y los guantones vendrán destilando aceite, las porciones son grandes, copan el plato, por lo que es difícil que alguien quede fallo, su salsa agridulce peca de dulce ya sea que se la pongas al arroz o venga en el pollo, sin embargo, si apaciguar el hambre se trata es una buena opción. El lugar tiene un gancho particular, un ventanal por el que se ve la calle y la gente al pasar, es muy común estar tomando o comiendo y ver gente conocida caminando, o en la parada de autobús o metrobus, son frecuentes los encuentros casuales entre panas y colegas que solitarios van a comer y terminan sentándose en la misma mesa en esos chinos. Mi recomendación es comer, cuando mucho, dos veces ahí, el sabor puede ser cansón y la digestión pesada, comer dos veces seguidas en ese lugar no es recomendable, tomar cerveza allí si, cuantas veces se plazca si quieres tomar cerveza bien fría. Junto a las Grande Ligas se disputan la categoría de favoritos dentro del profesorado de las facultades cercanas, ya que las cervezas cuestan trescientos o quinientos bolos más que en los demás bares donde no sirven comida, por lo que los estudiantes eventualmente emigran a otros lugares sin aire acondicionado. Es otro lugar más donde matar el hambre pero con la atmósfera de ucevista. Los chinos supieron como montar su negocio. Antes allí estaba un lugar llamado El Cambural, una tasca en la que tocaban guitarra e incluso servían tapas de vez en cuando, tal vez por eso quebraron, los chinos no regalan ni el agua y tal vez por eso se mantengan. By Miguel

Los Chinos de la Baralt

En un transversal que comunica la avenida Baralt con Quinta Crespo, La primera en la que se pude cruzar a la derecha cuando se empieza a subir, justo al lado de un tarantín de comida méxicana queda el que para mi, y muchos otros es uno de los mejores restaurantes chinos de toda Caracas. Llamado por Jaime Rafael, sin tono ofensivo sino gracioso, Los Chinos cochinos este restaurant esconde los sabores ocultos de la cocina del lejano oriente. Las mesas parecen las de las juntas de condominio del 23 de Enero, los cubiertos se asemejan a los que reparten en los sancochos a orilla de río y que venden a tres por locha en cualquier ferretería de pueblo, el espacio es reducido, pero su comida, su comida es simplemente sensacional, y los precios, por la calidad de lo que sirven son casi absurdos. El arroz que sirven no es parecido a ninguno, es un arroz amarillo con algunos retazos de cualquier cosa para que acompañes la verdadera comida, el verdadero plato fuerte, que en mi caso suele ser cazuela de berenjenas con camarones, también hay otras opciones como el mero en salsa de ajoporros y otros más, la cacerola rinde para dos personas al igual que todos los platos, siempre he ido acompañado, he comido hasta casi reventar y no he pagado nunca más de 40 mil, incluso recuero un almuerzo que constó de una cacerola, arroz para dos y dos cervezas que no pasó de veinte mil. Lo único que hay que tener es paciencia para llegar y calarse la cola.
By Miguel