Este local no es reconocido solamente por la venta de arepas, aquí también venden pollos y cachapas. Nos pareció bastante interesante que el sitio tiene unos pilares decorados de blanco y negro, como las vacas, así también es la carpeta del menú y las chaquetas de los mesoneros que atienden, todo esto deja una clara idea de lo original que es este equipo de trabajo. En cuanto a las arepas, el local presenta algunas opciones bastante atractivas y llamativas por su creatividad, algunas de ellas son: La Catira, que tiene pollo y queso amarillo; La Rumbera, hecha de pernil y queso amarillo; y, la más llamativa se llama Roxana Díaz, que tiene el mismo queso amarillo pero esta vez acompañada con jamón. La ubicación de esta arepera es muy adecuada para todos los rumberos pues se encuentra diagonal al centro comercial San Ignacio, justo al frente de una bomba de gasolina, por eso, mientras llenas el tanque del carro, te llenas el estomago con una buena arepa de este sitio. Preguntamos la cantidad de arepas que venden en una buena noche y el número aproximado es de doscientas, esto elimina cualquier duda sobre la calidad del lugar. De verdad que el lugar es bastante amplio y puedes ver de cerca a las personas que cocinan, por ejemplo, nosotros vimos una señora preparando las cachapas, ella notó que la estábamos mirando, volteó y nos dijo: “Que Dios los bendiga”, si, fue algo medio raro, pero ¡Amén!
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